sábado, 17 de enero de 2009

Contadores de maravillas

Y si te paras a pensar, debería ser obligatorio una vez al día, como mínimo, y en silencio, verás lo increible, maravilloso y enigmático que es el hombre. Y lo que lleva por dentro, y lo que ha vivido, y lo que ha dicho, hablado, experimentado. Pero quizá lo maravilloso es cómo cuenta sus historias. Somos todos contadores, unos con más gracia, otros menos.

Pero a veces no dialogamos, no hay comunicación. Esas conversaciones de amigos donde uno piensa en lo que va a narrar después, a la espera nerviosa de que el interlocutor acabe. Ni siquiera escuchamos.

Yo puedo presumir de tener un amigo que interroga, indaga e intenta desvelar hasta lo más oculto de tu historia, de tu anécdota. Escucha.

Sus preguntas son sinceras, llenas de interés. Te llevan hasta lo profundo de los hechos, hasta su explicación. A veces despiertas e intentas ser como él. Medio avergonzado de hablar únicamente de ti mismo le detienes: ¿y tú qué tal, Antonio?.

Me gustaría parecerme a él. Lo intento.

jueves, 8 de enero de 2009

La bolsa de plástico blanquita

Y tras estas fiestas en las que dos mundos antagónicos se encuentran, unos cargados de regalos y materias, otros de ilusiones y buenos deseos; me viene a la cabeza una pequeña historia irrelevante por su nimiedad. Han pasado años, bastantes y aún ronda mi cabeza. Veo a mi abuela vestida como siempre de negro entregándome una bolsa de plástico blanca, lisa, realmente limpia, sin mensajes publicitarios, sin nombre. Yo debía guardar en ella algo, da lo mismo lo que fuera. Mi abuela cantaba las excelencias de su regalo. "Mira que buena bolsa blanquita". La desdobló con minuciosidad, con el mismo entusiasmo con que la guardó. Por fin me la dio.
Era solo eso, una bolsa.
Aún intento valorar esas cosas insignificantes que tenemos, intrascendentes, que nos alargan el corazón.

domingo, 4 de enero de 2009

Wong Kar-wai's Blueberry nights

Años llevaba escuchando hablar de Wong Kar-wai, y con ganas de ver su In the mood for love (Deseando amar). Mientras eso llega, me conformo con My blueberry nights, que voy a ver predispuesto a exultar.

Del cine salgo encendido, pero no exultante. Encendido porque la película habla de lo que me importa, los sentimientos de personas concretas. Personas, además, resquebrajadas, aunque sin cebarse. Habla de ello con pausa, sin miedo a caer mal al espectador con un estilo fragmentado. Y habla de ello manejando un reparto extraordinario. Norah Jones, en su primera incursión cinematográfica, lo hace más que aceptablemente y, por si fuera poco, nos regala un par de canciones para la banda sonora. Jude Law se come la pantalla aunque su personaje es, quizá, demasiado sencillo, o plano, no lo sé. David Strathairn, que ya me fascinó en Good night and good luck, vuelve a cogerme del todo, haciéndome empatizar. Rachel Weisz, la ex-the-mummy, quizá la mejor, está impresionante en todos los aspectos. Natalie Portman, en su línea (ascendente).

Salgo encendido también porque siendo 2009 un año de cine, me parece, bastante pobre, la película de Kar-wai, o Wong o Wong Ka, es una brasa para llevarse a un rincón y calentar un poco la pasión por el ser humano. Por el ser humano con esperanza, además.

Sin embargo, no exulto porque las dimensiones de la historia son lo que son, y no hay que pedirle más; porque siendo personajes rotos necesitados de un nuevo comienzo, no hay tantos matices en ellos; porque el ritmo es... ¿"accidentado"?, falta algo más de armonía. Porque la historia depende demasiado de los actores, más que de los personajes.

viernes, 2 de enero de 2009

Año nuevo

Aquí dejo algunas inquietudes del bueno de Ovidio:

"Dime, por favor, por qué comienza el Año Nuevo con los fríos, cuando más bien debería empezar en primavera? Todo florece entonces; entonces hay una fase nueva del tiempo y se hincha la yema nueva en la vid preñada; el árbol se cubre de hojas recién formadas y el tallo de la semilla asoma en la superficie del suelo; los pájaros endulzan el aire tibio con sus cantos orquestados y los rebaños juegan y retozan en los prados. Entonces los rayos del sol son suaves y sale la golondrina exótica y fija en la viga alta su nido de barro; entonces permite el campo su cultivo y se renueva con el arado. Con justicia había que llamarlo el Año nuevo".

Ovidio, Fastos I 150 ss. (trad. Bartolomé Segura Ramos, Gredos, Madrid, 1988).

jueves, 25 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

"Dice un antiguo proverbio que los hombres profesan un sincero respeto por la virtud, y luego la dejan morir de hambre; porque -a pesar de pensamientos mejores- tienen en el fondo de sus corazones un sentimiento maligno que les induce a considerar que es superstición y esclavitud la atadura a determinadas leyes y principios, y que la libertad consiste en el ejercicio efectivo de su albedrío para el mal lo mismo que para el bien; y ven (cosa innegable) que, si un hombre se sacude el yugo de la fidelidad estricta a la conciencia, aumenta enormemente, por un tiempo, su talento productivo y su poder inmediato de alcanzar sus fines. Pues bien, a lo sumo, admirarán al hombre religioso, y lo tratarán con deferencia; pero, en cuanto le pierdan de vista, se sienten obligados a reconocer que una persona tan bondadosa y amable no encaja en el escenario de esta vida para representar un papel; dicen que es demasiado bueno para este mundo; que está forjado para una época más antigua y menos corrompida, y que ha nacido fuera del tiempo que le corresponde. Así se expresa en la historia el político burlón: "Os felicitamos por vuestra incolumidad, mas no envidiamos vuestra locura" (Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso, V, 105, 20; en griego en el original)"

(John Henry Newman, "El testimonio personal, medio de propagar la Verdad", en La fe y la razón. Sermones universitarios. Ed.Encuentro, 1993)

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Nicht Bach...

Y dijo Beethoven (que desconocía buena parte de la obra de su predecesor):
Nicht Bach, sondern Meer sollte er heißen

Esto es:
No debiera llamarse Bach ('arroyo' en alemán), sino Meer ('mar')

sábado, 20 de diciembre de 2008

Cenas de Navidad

Mañana tendremos la tradicional cena de Navidad del Consejo editorial de Perkeo. Son muchas, cada año más, las cenas de Navidad a las que hay que acudir, ya sea porque uno se va haciendo mayor o porque esta costumbre cada vez se va extendiendo más, desde los umbrales de noviembre hasta bien entrada la cuesta de enero. Pero entre todas estos “banquetes”, alguno bastante homérico, es el de Perkeo el que espero con más ilusión. Es una mezcla de literatura y humor fordiano muy difícil de conseguir, que hay que cocer con el fuego lento de los años y al que hay que añadir siempre la salsa, un poco fuerte, de la actualidad. En fin, el momento se acerca y ya humean las cocinas…

viernes, 19 de diciembre de 2008

El blog eterno

El hombre es su palabra. Qué interesante será leer las palabras de los hombres que nos precedieron en su blog. Estas quedan para la eternidad. Se ha acabado el inefable anonimato de los hombres que pasan sin decir una sola palabra que perdure. Ahora, todos pueden escribir sus pensamientos. Alguien los leerá, aunque solo sean sus descendientes.
Un blog es impagable. Create un blog y escribe.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Brachiorum sinus ad complexum

Hace poco me encontré con una de las frases más bellas que he leído en los últimos tiempos. Dice Erasmo en el adagio "Dulce bellum inexpertis" ("La guerra es dulce para quienes no la han experimentado"), refiriéndose a la diferencia que "la naturaleza, o más bien Dios" ha puesto entre hombres y animales, a cómo los animales de por sí están hechos para luchar entre ellos y defenderse, mientras que el hombre tiene una naturaleza "mitem ac placidam, amoris ac benevolentiae notas prae se ferentem" ("suave y mansa, que muestra señales de amor y cariño"):

Dedit brachiorum sinus ad complexum.

Y esa es la frase. Pero traducirla al español es poco menos que imposible. La palabra "sinus" puede tener en este contexto tal multiplicidad de significados que es difícil pensar que un grande como Erasmo no lo hiciese adrede. Podría traducirse por "le dio la curvatura de los brazos para abrazar" ("la curvatura de los brazos" en contraposición a la rigidez de las extremidades de los animales), pero también por "le dio el hueco de entre los brazos para abrazar" (es decir, que entre los brazos -al curvarse- queda un hueco pensado para meter a alguien ahí dentro), pero también "le dio el regazo de entre los brazos para abrazar" y, si se me apura -aunque un poco más pillado por los pelos-, hasta "el corazón de entre los brazos".

Con sólo cinco palabras tenemos una poesía completa (aun cuando hablamos de un texto en prosa, por supuesto). Tanta intensidad en tan poco espacio...

jueves, 4 de diciembre de 2008

El valor de la vida del hombre

Hasta donde llega mi corto entendimiento, pienso en el valor de la vida a lo largo de la historia del hombre. Veo que antes, muchos siglos atrás, la vida no se sentía con su valor individual. Uno no era uno, sino parte de otra unidad llamada raza, tribu, pueblo. Ofrecía así su vida por el colectivo, como si de un hormiguero o colmena se tratara. Se pensaba en la continuidad de aquella estructura a la que pertenecía, ya que estaba por encima de él.

El tiempo llevó a pensar en la individualdiad de cada uno de nosotros. Somos únicos y nuestra vida, la de cada hombre, vale todo el oro del mundo y más, mucho más. Sin embargo, no olvidemos que formamos parte de una sociedad. Nuestra vida no puede estar por encima de las vidas de los demás. Nuestra individualidad debe contar con la del resto de los seres humanos. No somos el criterio absoluto, el patrón para medir la realidad.

Somos únicos, pero no los únicos, únicos.